El cineasta detrás de *Hoppers: Operación castor*, su trigésima película, abrió el telón sobre los desafíos y aprendizajes que marcaron este proyecto, que lo llevó de la animación en 2D a un universo tridimensional repleto de personajes humanos y animales. Con 47 años de trayectoria, el director reconoció que, aunque llegó al rodaje con una visión clara de su estilo, no estuvo exento de errores. Sin embargo, esos tropiezos se convirtieron en lecciones que, asegura, lo ayudaron a pulir una historia que hoy celebra como una de sus obras más personales.
El salto de formatos no fue sencillo. Pasar de una serie animada en dos dimensiones a un largometraje en 3D, con la complejidad de dar vida a criaturas como castores y humanos, exigió un esfuerzo adicional. “Tuve que ponerme las pilas”, admitió, recordando el temor inicial que lo acompañó hace seis años, cuando el proyecto apenas tomaba forma. Pero el resultado, dijo, valió cada obstáculo. *Hoppers: Operación castor* no solo destaca por su calidad técnica, sino por una narrativa que entrelaza rebeldía, resiliencia y trabajo en equipo, valores que el cineasta considera esenciales.
En el centro de la trama está Mabel, una joven que, tras un accidente, se niega a regresar a su cuerpo humano y decide usar sus patas robóticas para ayudar a los animales, liderados por el Rey Jorge, a recuperar su hábitat natural. Su determinación no es casual: está inspirada en los principios que le inculcó su abuela materna, una figura clave en su infancia. “La película es un homenaje a esas enseñanzas”, confesó el director, quien eligió a los castores como protagonistas por su simbolismo. “Son animales que transforman su entorno para bien, creando espacios que benefician a todos. Es una metáfora poderosa para la historia que queríamos contar”.
La productora Nicole Paradis Grindle, conocida por su trabajo en películas como *Los Increíbles*, *Monsters University* y *Toy Story 3*, respaldó esta elección. “Me encantan los castores y quiero que el público salga del cine amándolos tanto como yo”, afirmó. Para ella, estos animales representan un modelo a seguir: “Construyen comunidades, resuelven problemas y su labor tiene un impacto positivo en el ecosistema. Si los humanos aprendiéramos de ellos, el mundo sería un lugar mejor”.
El doblaje en español de la cinta reunió a dos voces reconocidas en México: Sofía Niño de Rivera y Alberto Guerra. Para Guerra, de 43 años, quien da vida al alcalde Jerry, la experiencia fue especialmente significativa. “Mis hijos no han visto casi nada de lo que he hecho”, confesó, “pero esta película es diferente. Tiene un mensaje que vale la pena compartir”. El actor destacó el enfoque naturalista del doblaje, que buscó reflejar la esencia de los personajes sin caer en exageraciones. “Queríamos que sonara orgánico, como si los personajes estuvieran hablando en la vida real”, explicó.
*Hoppers: Operación castor* no solo es un viaje visual, sino una reflexión sobre la importancia de la comunidad, la adaptación y la lucha por lo que se cree justo. Con un elenco de personajes entrañables y una animación que combina detalle y fluidez, la película promete conectar con audiencias de todas las edades. Más que un simple entretenimiento, es una invitación a mirar la naturaleza con otros ojos y a valorar el poder de la colaboración. En un mundo donde los desafíos parecen abrumadores, la historia de Mabel y los castores llega como un recordatorio de que, incluso en las circunstancias más difíciles, el trabajo en equipo puede cambiar el rumbo de las cosas.


